Si usted cree en las estadísticas oficiales, la economía venezolana creció un 4,8% durante el primer trimestre de 2008, respecto al mismo período del año 2007. A pesar de los incrementos sostenidos de los precios del petróleo (casi 8% durante el mismo período), el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se continúa desacelerando, una tendencia visible desde al menos el tercer trimestre del año 2004 (cuando el PIB estaba creciendo a un 13% anual), tal como se aprecia en el gráfico superior, cortesía del Banco Central de Venezuela.

De hecho, la economía debe estar creciendo a un ritmo aun menor ya que con el nuevo método de estimación del IPC, la tasa de inflación de precios es subestimada, con lo que el PIB real estaría siendo sobrestimado. Por poner un ejemplo, el economista Walter Williams calcula que la medida del IPC del gobierno estadounidense subestima la tasa de inflación de precios en al menos un 2,7% anual, debido al paso de promedios aritméticos a promedios geométricos. Si tomamos esta cifra como válida (y nadie dice que debe ser válida también para Venezuela), entonces la economía estaría creciendo a apenas un 2% anual durante el primer trimestre de 2008, una cifra peligrosamente cercana a niveles recesivos.
Desde luego, el banco central no menciona en su informe nada de esto, ni menciona que durante el primer trimestre de 2008 la liquidez monetaria había superado los 150 billones de bolívares (millardos de BsF), un incremento de 25,8% respecto a finales de marzo de 2007.
Evidentemente, si Venezuela está produciendo apenas 4% más de bienes y la cantidad de dinero aumenta en 25%, ¿qué va a suceder? Los precios van a aumentar alrededor de 20% anualmente.
Cualquier cifra de inflación de precios por debajo de este número es altamente sospechosa.